Sobre Araceli
Más de 25 años acompañando personas me han enseñado que saber mucho, ayuda. Saber mirar y escuchar a la persona que tienes delante, todavía ayuda mucho más.
Soy Araceli Vega, formadora y coach para una Gestión Emocional Inteligente.
Durante más de 25 años he acompañado a personas de edades, profesiones y circunstancias extraordinariamente diferentes, tanto individualmente como a través de la formación en grupo.
Y si algo me ha dado toda esa experiencia es una certeza: dos personas pueden llegar con un problema aparentemente parecido y necesitar cosas completamente distintas.
Por eso no trabajo desde respuestas aprendidas ni desde una única manera de entender lo que nos ocurre.
Mi formación me proporciona conocimientos y herramientas. Los años de experiencia me han enseñado a escuchar, relacionar lo que a primera vista puede parecer inconexo y distinguir dónde merece la pena mirar o qué es fundamental para que algo pueda empezar a cambiar.
Ese es el lugar desde el que trabajo hoy.
Con conocimiento, experiencia y una mirada amplia sobre la persona y su realidad.
Una formación amplia para comprender a la persona desde distintos lugares
Mi manera de trabajar no procede de una única disciplina.
A lo largo de los años me he formado en Inteligencia Emocional, Neuropsicología, Programación Neurolingüística, coaching y el funcionamiento de los patrones conscientes e inconscientes, entre otros ámbitos relacionados con el comportamiento, el aprendizaje y el desarrollo personal.
Soy Máster en Neuropsicología e Inteligencias Múltiples, tengo formación superior en Programación Neurolingüística (PNL) y me he especializado durante años en Inteligencia Emocional y Gestión Emocional Inteligente.
Pero, para mí, la formación nunca ha consistido en acumular conocimientos o técnicas.
Me interesa comprender qué aporta cada enfoque, dónde resulta útil y también cuáles son sus límites en el acompañamiento de la persona.
Porque una emoción, una decisión, una relación difícil o una conducta que se repite, pueden necesitar ser observadas desde enfoques diferentes.
A veces será necesario comprender mejor lo que estás sintiendo.
Otras, revisar la interpretación que estás haciendo de una situación.
En otros momentos, se puede necesitar detectar un aprendizaje antiguo que continúa condicionando tu respuesta.
O quizá haya que distinguir un patrón que se repite.
Puede que sencillamente sea preciso encontrar una manera más eficaz de actuar ante algo que está ocurriendo ahora.
Cuantos más elementos se puedan comprender y relacionar, menos se necesitará reducir la situación de una persona a una única explicación.
Y esa es una de las razones por las que he seguido estudiando y aprendiendo durante toda mi vida profesional.
Antes de dedicarme a la Gestión Emocional, ya llevaba muchos años intentando comprender cómo pensamos, aprendemos y nos relacionamos
Mi trayectoria profesional no comenzó ejerciendo el coaching ni dentro de la Inteligencia Emocional.
Soy filóloga clásica de formación inicial y durante 14 años fui profesora en las aulas de la Enseñanza Secundaria. Después trabajé otros 14 años como correctora de estilo y he desarrollado también una larga trayectoria como escritora.
A primera vista, pueden parecer profesiones muy diferentes, pero para mí, sin embargo, existe un hilo que las une.
Enseñar exige comprender cómo aprende de forma efectiva la persona que tienes delante.
Corregir un texto obliga a examinar con enorme precisión, a distinguir lo que funciona y que no, a detectar las incoherencias y encontrar la manera de expresar con claridad y corrección aquello que realmente se quiere decir.
Y escribir supone observar, hacerse preguntas, buscar relaciones o lazos y tratar de entender algo de la complejidad humana misma.
Cuando años después comencé a formarme y a trabajar en Inteligencia Emocional, descubrí que muchas de aquellas capacidades que había desarrollado en otros ámbitos también tenían un enorme valor en el acompañamiento de las personas.
Escuchar con atención. Hacer buenas preguntas. Detectar contradicciones. Relacionar elementos que aparentemente no tienen conexión. Distinguir lo esencial de todo lo que se ha ido acumulando alrededor. Y explicar de manera comprensible algo que puede resultar complejo.
Todo esto era necesario para un acompañamiento eficaz, así que no llegué a este trabajo dejando atrás todo lo anterior.
Llegué trayéndolo conmigo.
Mi forma de trabajar hoy es también el resultado de todo lo que he aprendido, enseñado, escrito, observado y vivido a lo largo de los años.
Si has llegado hasta aquí, quizá quieras saber cómo puedo ayudarte
Mi trabajo toma formas diferentes según lo que necesites y el momento en el que te encuentres.
Puedes trabajar conmigo de manera individual con sesiones de coaching, participar en los talleres mensuales de Gestión Emocional Inteligente o comenzar por alguno de mis recursos gratuitos para ayudarte a comprender y gestionar mejor lo que estás viviendo.
No necesitas saber de antemano cuál es la opción más adecuada para ti.
Puedes conocerlas y ver cuál encaja mejor con lo que necesitas en este momento.
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