El cambio no siempre llega cuando aprendes más, sino cuando integras lo que ya comprendes.
Si hoy te resulta más fácil escuchar que leer, puedes escuchar esta reflexión en Spotify.
Con frecuencia, me encuentro con personas, en la consulta, amigas o vecinas
que me comentan algo interesante.
No suelen ser personas que no sepan qué hacer.
Al contrario.
Han leído libros para aprender más.
Han escuchado podcasts que les ayudan a entenderse o a mejorar aspectos de su vida
Han hecho cursos, invirtiendo tiempo y esfuerzo.
Han aprendido técnicas de desarrollo personal.
Han reflexionado mucho sobre sí mismas.
Y, sin embargo, siguen sintiéndose desbordadas.
Siguen teniendo la sensación de que no llegan a todo.
De que viven con una presión constante.
De que algo dentro de ellas nunca termina de relajarse.
Me hablan de cómo a veces van corriendo a lo que tienen que hacer, y otras no corren, pero se sienten incapaces, frustradas o en un cierto vacío.
Así que suelen llegar a una conclusión aparentemente lógica:
“Todavía me falta algo.”
Y piensan en hacer otro curso.
Se plantean buscar otra herramienta.
Buscan recibir otra explicación.
Tratan de conseguir otro método nuevo.
Pero la pregunta es ¿y si el problema no fuera la falta de conocimiento?
Porque a veces saber o conocer algo no es suficiente
Entender algo no siempre significa haberlo integrado
Puedes saber perfectamente que no necesitas exigirte tanto y, sin embargo, te sientes culpable cuando descansas.
Puedes comprender que no eres responsable de todo, pero sigues cargando con problemas que no te corresponden.
Puedes repetirte que tienes derecho a poner límites, y aún así, sientes ansiedad cada vez que dices que no.
Y es que la mente entiende mucho antes de que el sistema emocional esté preparado para actuar de forma diferente.
Por eso, tantas personas viven una experiencia frustrante:
“Sé lo que me pasa, pero sigo reaccionando igual.”
El error que casi nadie te explica
Durante años se nos ha enseñado que el cambio ocurre cuando encontramos la información correcta.
Pero, muchas veces, el cambio no necesita más información.
Necesita integración, es decir, que te llegue algo adentro y así podrá salirte llevarlo a cabo de manera natural.
Ese cambio necesita que crees un espacio para escuchar lo que ocurre dentro de ti.
Necesita que reconozcas emociones que quizá llevas años intentando controlar, evitar o resolver demasiado rápido.
Ese cambio, para que se produzca, necesita de la comprensión de que hay partes de ti que siguen funcionando con aprendizajes muy antiguos.
Y también necesitas entender que no se produce el cambio sin más porque te des una explicación racional.
Porque esas partes de ti cambian, cuando se sienten vistas, comprendidas e integradas.
El desbordamiento no siempre viene de hacer demasiado
A veces puede que sea así, y, en esos casos, sin duda la solución es parar.
Pero muchas veces, el desborde viene de sostener demasiada tensión interna durante mucho tiempo.
Es esa tensión que viene de intentar hacerlo siempre bien.
La tensión de no decepcionar a otros.
La tensión de querer llegar a todo.
La tensión de sentir que siempre deberías estar más avanzada, más organizada o más tranquila de lo que estás.
Esa tensión consume una enorme cantidad de energía emocional.
Puede que no tengas necesidad de más herramientas
Porque es probable que no necesites añadir más capas de conocimientos, herramientas o técnicas.
Quizá lo que necesitas de verdad es menos presión y más comprensión.
Menos exigencia de ti misma y más escucharte.
Menos intentar corregirte y encauzarte hacia la acción,
y más entender qué intenta proteger esa parte de ti que sigue reaccionando como lo hace.
Porque no todo se transforma aprendiendo algo nuevo añadido o superpuesto.
Hay cosas que se transforman, cuando dejamos de luchar contra ellas.
Te dejo esta reflexión
Por último, te dejo una pregunta:
¿Hay alguna situación de tu vida en la que ya sabes perfectamente lo que deberías hacer, pero sigues sintiéndote bloqueada, agotada o desbordada?
Tal vez la respuesta no esté en aprender algo más.
Puede que se encuentre en darte el espacio necesario para integrar lo que ya sabes.
Si esta reflexión te ha resultado útil, puedes dar un paso más viendo mi vídeo gratuito:
“¿Por qué sigues sintiéndote desbordada aunque intentan hacerlo todo bien?
En él descubrirás algunos de los patrones invisibles que suelen mantener la sensación de saturación, incluso en personas responsables, comprometidas y con ganas de hacer las cosas bien.
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